El magosto

Siempre recordaré momentos de mi infancia vividos en El Bierzo en diversos pueblos donde disfruté de acontecimientos y costumbres que no se pueden olvidar.
Además creo que marcan positivamente a los seres humanos y se incorporan al inconsciente colectivo con resultados satisfactorios.
Creo que en la actualidad y desde hace mucho tiempo se han olvidado estos hechos y esto ha empobrecido notablemente a los pueblos y a las personas.
Comenzaremos hoy anotando algunos detalles de algo tan entrañable como la celebración del magosto.
Cuando llega el otoño y comienzan ciertas recolecciones hay una que tiene algo especial y es la recogida de las castañas.
El magosto mantiene la buena costumbre de las reuniones familiares y de amigos alrededor de un buen fuego, unas parrillas o bien un tambor, hecho de hojalata con agujeros,donde se colocan las castañas y se asan.
Las castañas hay que cortarlas un poquito para que no salten al calentarse.
Después se asan y se comparten con un buen vino, orujo y también puede que unos chorizos asados o cocidos al vino.
Mas lo que era interesante del magosto consistía en oír a la gente mayor cómo cantaba, recitaba o bien contaba historias al amor de la lumbre con los primeros fríos de noviembre.
A veces las reuniones se celebraban en los montes al modo de recuerdo de las costumbres celtas que están más arraigadas en León, Galicia y Asturias.
Los castañares que hay en El Bierzo son paisajes llenos de historias y de misterios.
Mis recuerdos de aquella época contribuyen a rejuvenecer siempre mi espíritu.
9-X-2008
Alvamar
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Anónimo -
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